Desde sus comienzos al frente de The Frames, Hansard desarrolló una manera muy personal de entender los varios estilos que cultivó: intensidad emocional, guitarras que pueden crecer hasta convertirse en tormentas y una voz áspera, vulnerable y extraordinariamente expresiva.
Homenajear a Glen Hansard es, en cierto modo, homenajear a una determinada manera de entender la música popular.
Esa voz tan alta y potente, tan propia de los artistas que se forjaron en la calle como buskers, se apagó una madrugada del verano pasado a las afueras de Dublín, cuando venía de cantar entre amigos en un pub. Este otoño estaría de gira en Europa. Lo impidió la mayor tragedia que ha sufrido la música irlandesa, y me atrevo a decir que mundial, este año.
Shane, Dolores O’Riordan, Sinnead, y ahora Glenn. Cuánto talento ha subido al cielo desde la Isla Esmeralda…
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